© 2019 by RAÚL MIYAR. All rights reserved

El estuche de este talismán está hecho de guayacán, la madera mas densa del mundo. Representando la fortaleza y la durabilidad, es indígena de la isla de la Española y fue usado por los Tainos para esculpir los cemíes. En diversas culturas el guayacán es considerado como el árbol de la vida, tal como indica su nombre en Latín ‘lignum vitae’, y hasta es considerado sagrado y de tener propiedades mágicas. Según una de las versiones del cuento medieval de Las Leyendas del Rey Arturo, la varita mágica de Merlín el Mago era de guayacán. Tomando estas características en consideración, para fabricar la pieza, primero corté un hexaedro rectangular y después le lijé 13 facetas adicionales simbolizando lo multifacético que son todos los estudiantes y también el año de graduación. En la numerología el 13 es el numero que limpia, purifica y representa la naturaleza incorruptible, la realización, integridad, cambio, y la magia. Es un numero de bendición y de gran promesa.

 

La simbología de la semilla es obvia, siendo representativa de la prosperidad, la abundancia y la totalidad de la potencial. Una pequeña semilla carga toda la información genética necesaria para producir el gigantesco secoya, el árbol mas alto del mundo, o hasta la complejidad del ser humano. La ‘semilla’ protegida dentro de este relicario fue hecha y está compuesta de lo siguiente. Tomé un pellizco de barro de cada una de las esculturas de los estudiantes y junté los pedacitos. Luego, con las obras que hacen para mis clases, corté un pequeño pedazo de una obra hecha por cada uno de ellos, junté todos los ‘pedacitos de arte’ y ceremoniosamente los quemé. El fuego simboliza renacimiento, purificación, transformación y conocimiento que penetra e ilumina. Es esencial en ritos de iniciación porque purifica o transforma lo viejo para que nazca lo nuevo. Mientras quemaban los recortes, hablé los nombres de cada estudiante uno por uno en voz alta hacia el humo deseándoles alegría en sus caminos. En tradiciones indígenas el humo es el cargador o el mensajero de la Verdad entre la tierra y el cielo. Luego tomé las cenizas de su arte y las mezclé con el barro de sus esculturas, modelé las semillas y después de hornearlas las cubrí con un esmalte blanco. El blanco representa la totalidad, integridad, pureza y nuevos comienzos. Finalmente, a una punta de la semilla le agregué pan de oro… porque ellos son oro.